Declaración del PCT a 52 años de la invasión militar norteamericana


-Santo Domingo, República Dominicana- En conmemoración del 52 aniversario de la insurrección cívico-militar que dio inicio a la Revolución de Abril de 1965 o Guerra Patria, uno de los sucesos más relevantes de la historia política y social de ese país caribeño, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) hizo llegar a nuestra redacción una declaración, la cual reproducimos de manera íntegra:

Declaración de prensa.

Al cumplirse 52 años de la intervención militar norteamericana a nuestra país y patria, el Partido Comunista del Trabajo (PCT), llama a la clase obrera, los trabajadores(as) y el pueblo en general, a recordar este hecho como el causante de la democracia “bastarda”, sin justicia social y fuente 
de la corrupción e impunidad en la administración pública, que se nos ha impuesto.

Basado en ese hecho y sus negativas experiencias para las mayorías populares, llamamos también al rechazo militante a los planes desestabilizadores que empuja el imperialismo norteamericano contra el gobierno que preside Nicolás Maduro en Venezuela.

La experiencia del pueblo dominicano desde abril de 1965, y específicamente desde que el 28 de abril de ese año, el gobierno del imperialismo yanqui decidió intervenirnos militarmente, dice que este poder ni sus lacayos criollos no quieren la democracia para el pueblo, ni aquí, ni en Venezuela, ni en ninguna parte.

Lo que quieren es imponer un régimen político que les garantice apropiarse de las riquezas naturales, sobreexplotar con salarios de miseria a la clase trabajadora y encontrar mercados para sus capitales y mercancías.

En Venezuela, quieren hacer lo mismo que hicieron aquí en nuestro país.

La democracia que se le ha ofertado al pueblo dominicano desde 1966, desde que los yanquis impusieron a Balaguer, tiene el mal origen del golpe de Estado al gobierno del profesor Bosch en 1963 y de la intervención norteamericana de 1965. Ha sido defectuosa, por ser bastarda y concebida por un hecho de fuerza. No la engendró la voluntad popular, sino que se la concibió para impedir esa voluntad popular.

La represión al movimiento popular y revolucionario fueron parte de la tarea del imperialismo norteamericano, y la oligarquía criolla aliada al mismo, para meter al país en el curso de la “transición democrática que convenía a sus intereses.

Democracia de origen ominoso, ha sido cobijo para el enriquecimiento ilícito; para la corrupción y la impunidad que hoy de manera contundente protesta el pueblo en la Marcha Verde.

Se impuso un régimen para la enajenación del patrimonio nacional; para la pervivencia y el crecimiento de la pobreza de las mayorías populares, aún y cuando en más de 50 años consecutivos ha crecido la riqueza en el país.

La centralización del régimen, y el presidencialismo como expresión de este, han devenido en un Régimen distanciado de los atributos de la República.

El presidente de la República ha tenido la principalía en el manejo de la cosa pública. “El que paga manda”, y ese es el Poder Ejecutivo, que, a fin de cuentas, es el Presidente de la República, que designa ministros y todo el cuerpo administrativo nacional del gobierno central, e incide en los gobiernos municipales, y en consecuencia es el que lo encumbre todo.

Tenemos que insistir en una nueva transición democrática como objetivo inmediato. 

La aspiración mínima, básica, de una transición para ulteriores cambios, debería ser una Asamblea Nacional Constituyente para una sustancial democratización, desconcentración y equidad del régimen político y de la propiedad económica, entre otras reivindicaciones, que eche abajo las condiciones que hacen posibles casos tan escandalosos como el de Odebrecht.

La izquierda, las masas populares y los sectores democráticos del país, tenemos que retomar los propósitos democráticos y de justicia social por los que lucharon siempre contra la dictadura de Trujillo y en el período abierto tras la caída de esta, y contra la intervención yanqui d abril de 1965.

Buró Político del Comité Central
Firmado: Manuel Salazar, Secretario General
Santo Domingo, DN
28 de abril de 2017.